RELATOS FEBRILES |
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Se muestran los artículos pertenecientes a Septiembre de 2005. 09/09/2005UN DIA EN LA PLAYAEn la orilla, las señoras cincuentonas se dedicaban a recopilar piedrecitas. Miran y miran y cogen una piedra de la que hay miles, con el agravante de lucir unos cuerpos para nada agraciados para arriba y para abajo. ¿Para qué querrán dichas piedras? El señor que se encuentra debajo de una sombrilla, fumándose un puro y comentando con un amigo: "A mi no me gusta el sol, no soporto el calor". Y yo me pregunto, ¿qué cojones hace en la playa? Será masoquista o tal vez un esposo de las que buscan piedras. A un grupo de cinco señoras se les oye hablar: ¿Qué, cuál, quién, cómo, cuando, cuánto, por qué...? - ¡Loli!, ¡Que bañador! - Es nuevo, me lo he comprado en Carrefour. - No te habrá costado mucho, yo todo, todo me lo compro en el Corte Inglés. - El otro día me encontré a la Sofi-. Se llama Sofía pero dice que Sofi es más televisivo. - ¿Quién, cuál?, ¿La de los apartamentos amarillos? - Si. La del cuarto piso sin ascensor. Me dijo que este año se iba quince días a Torreblanca. - ¿No te dijo cuánto le cuesta? - Creo que me dijo 650 euros los dos. Pero no sabes lo mejor, ¡lo pagan a plazos! - Claro, si el marido no gana mucho. Fíjate, es representante de pinzas para tender la ropa. - ¿Os acordáis de la Pepi?, pues le han hecho un lavado de cerebro. - ¿Qué es eso? - Juani, nunca sabes nada. En la actualidad, los lavados de cerebro son algunos de los métodos más empleados por determinadas sectas religiosas en el adoctrinamiento de sus conversos, así anulan su voluntad. En resumen que les comen el coco con sus ideas. - La que no sabe nada eres tú, Paqui. ¿Por qué me dices eso? Lo único que sabes es criticar y criticar, cuando tú cada año las vacaciones las pasas en Cuenca. - Eres una estúpida Juani. ¿Sabes que te digo?, que con el calor que hace me voy a dar un baño. - Si, báñate que en Cuenca no tienes playa. - ¿Cómo que no?, ¡tenemos una artificial! - Pues ála, otro año para Cuenca, hermosa-. Otro grupo de seis personas hablan sin ton ni son. Una mujer decía: - La abuela de Matías Prats era prima de mi abuela. Y tenían un dineral. Eran los más ricos del pueblo-. La otra le respondía: - Rebeca cobró la paga extra y se ha ido unos días a Londres. - No sé para qué, con lo mal que se come fuera de España. -Le respondía el marido-. La señora de la gorra de Zumosol preguntó como estaba Cristina. "No está muy morena", le respondieron. El abuelo que no decía nada al fin habló y dijo: - El hielo daña la garganta. No se puede beber frío. - ¿Qué vamos a comer?-. Añadió alguien. En un momento pensé que me encontraba en una reunión del frenopático. Llegó un niño que pedía un polo de limón a su padre. El padre le dijo: - Ahora te compro una bolsa de patatas onduladas-. Tuve que desviar la antena hacia otro lugar para no volverme majara del todo. Absolutamente cierto. 09/09/2005 08:11 Enlace permanente. Hay 8 comentarios. 19/09/2005EL CEREBROSi te pones cierta colonia que anuncian, eres guapo y enamoras; en realidad eres como eres: guapo, feo, flaco..., según los ojos que te miren. Si un tenista anuncia una raqueta compramos aquel modelo porque pensamos que jugaremos mejor de lo que sabemos. Ilusos. La mente tiene dos puertas cerradas con llaves, la llave de una puerta entra con facilidad, a la otra le cuesta. La mayoría de las personas abren la fácil. Ahí los tenemos, como si comieran cada día ajo. Apestan a lo mismo. No hay límites para lo que puede almacenar el cerebro humano que durante años ha tenido en él toda clase de informaciones, lo mismo triviales que importantes, pero tenemos que controlar que la mayoría que entren sean importantes, de lo contrario cederán las costuras y nos encontraremos como una baraja de cartas. Siempre hay muchas más cartas sin valor. No seamos niños de cinco años con sólo dos mil palabras, ni como los que tienen sordera progresiva que son los reyes de las coartadas: "Perdone, no he oído bien..., la música ha ahogado sus palabras...", "¿Perdón cómo decía? Estaba escuchando a la señora de la izquierda..." Y piensa al mismo tiempo: "De todos modos no valía la pena escuchar... charla tan insulsa, ¡que aburrida es la gente!". En realidad, este es el camino que conduce a la paranoia. Lo lógico es que tendría que darse cuenta de que le cuesta oir. Póngase un sonotone. Pongamos un antivirus (nuestro segundo yo) que controle y sólo deje pasar lo importante. ¡Claro! ¿Qué es lo importante para usted? 19/09/2005 21:35 Enlace permanente. Hay 6 comentarios. |
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