UN DIA EN LA PLAYA
Aquel mes de Agosto hacía un calor sofocante. La playa estaba repleta de bañistas. Me fijé en las curiosidades de la gente.
En la orilla, las señoras cincuentonas se dedicaban a recopilar piedrecitas. Miran y miran y cogen una piedra de la que hay miles, con el agravante de lucir unos cuerpos para nada agraciados para arriba y para abajo. ¿Para qué querrán dichas piedras?
El señor que se encuentra debajo de una sombrilla, fumándose un puro y comentando con un amigo: "A mi no me gusta el sol, no soporto el calor". Y yo me pregunto, ¿qué cojones hace en la playa? Será masoquista o tal vez un esposo de las que buscan piedras.
A un grupo de cinco señoras se les oye hablar: ¿Qué, cuál, quién, cómo, cuando, cuánto, por qué...?
- ¡Loli!, ¡Que bañador!
- Es nuevo, me lo he comprado en Carrefour.
- No te habrá costado mucho, yo todo, todo me lo compro en el Corte Inglés.
- El otro día me encontré a la Sofi-.
Se llama Sofía pero dice que Sofi es más televisivo.
- ¿Quién, cuál?, ¿La de los apartamentos amarillos?
- Si. La del cuarto piso sin ascensor. Me dijo que este año se iba quince días a Torreblanca.
- ¿No te dijo cuánto le cuesta?
- Creo que me dijo 650 euros los dos. Pero no sabes lo mejor, ¡lo pagan a plazos!
- Claro, si el marido no gana mucho. Fíjate, es representante de pinzas para tender la ropa.
- ¿Os acordáis de la Pepi?, pues le han hecho un lavado de cerebro.
- ¿Qué es eso?
- Juani, nunca sabes nada. En la actualidad, los lavados de cerebro son algunos de los métodos más empleados por determinadas sectas religiosas en el adoctrinamiento de sus conversos, así anulan su voluntad. En resumen que les comen el coco con sus ideas.
- La que no sabe nada eres tú, Paqui. ¿Por qué me dices eso? Lo único que sabes es criticar y criticar, cuando tú cada año las vacaciones las pasas en Cuenca.
- Eres una estúpida Juani. ¿Sabes que te digo?, que con el calor que hace me voy a dar un baño.
- Si, báñate que en Cuenca no tienes playa.
- ¿Cómo que no?, ¡tenemos una artificial!
- Pues ála, otro año para Cuenca, hermosa-.
Otro grupo de seis personas hablan sin ton ni son. Una mujer decía:
- La abuela de Matías Prats era prima de mi abuela. Y tenían un dineral. Eran los más ricos del pueblo-.
La otra le respondía:
- Rebeca cobró la paga extra y se ha ido unos días a Londres.
- No sé para qué, con lo mal que se come fuera de España. -Le respondía el marido-.
La señora de la gorra de Zumosol preguntó como estaba Cristina. "No está muy morena", le respondieron. El abuelo que no decía nada al fin habló y dijo:
- El hielo daña la garganta. No se puede beber frío.
- ¿Qué vamos a comer?-. Añadió alguien.
En un momento pensé que me encontraba en una reunión del frenopático. Llegó un niño que pedía un polo de limón a su padre. El padre le dijo:
- Ahora te compro una bolsa de patatas onduladas-.
Tuve que desviar la antena hacia otro lugar para no volverme majara del todo. Absolutamente cierto.
En la orilla, las señoras cincuentonas se dedicaban a recopilar piedrecitas. Miran y miran y cogen una piedra de la que hay miles, con el agravante de lucir unos cuerpos para nada agraciados para arriba y para abajo. ¿Para qué querrán dichas piedras?
El señor que se encuentra debajo de una sombrilla, fumándose un puro y comentando con un amigo: "A mi no me gusta el sol, no soporto el calor". Y yo me pregunto, ¿qué cojones hace en la playa? Será masoquista o tal vez un esposo de las que buscan piedras.
A un grupo de cinco señoras se les oye hablar: ¿Qué, cuál, quién, cómo, cuando, cuánto, por qué...?
- ¡Loli!, ¡Que bañador!
- Es nuevo, me lo he comprado en Carrefour.
- No te habrá costado mucho, yo todo, todo me lo compro en el Corte Inglés.
- El otro día me encontré a la Sofi-.
Se llama Sofía pero dice que Sofi es más televisivo.
- ¿Quién, cuál?, ¿La de los apartamentos amarillos?
- Si. La del cuarto piso sin ascensor. Me dijo que este año se iba quince días a Torreblanca.
- ¿No te dijo cuánto le cuesta?
- Creo que me dijo 650 euros los dos. Pero no sabes lo mejor, ¡lo pagan a plazos!
- Claro, si el marido no gana mucho. Fíjate, es representante de pinzas para tender la ropa.
- ¿Os acordáis de la Pepi?, pues le han hecho un lavado de cerebro.
- ¿Qué es eso?
- Juani, nunca sabes nada. En la actualidad, los lavados de cerebro son algunos de los métodos más empleados por determinadas sectas religiosas en el adoctrinamiento de sus conversos, así anulan su voluntad. En resumen que les comen el coco con sus ideas.
- La que no sabe nada eres tú, Paqui. ¿Por qué me dices eso? Lo único que sabes es criticar y criticar, cuando tú cada año las vacaciones las pasas en Cuenca.
- Eres una estúpida Juani. ¿Sabes que te digo?, que con el calor que hace me voy a dar un baño.
- Si, báñate que en Cuenca no tienes playa.
- ¿Cómo que no?, ¡tenemos una artificial!
- Pues ála, otro año para Cuenca, hermosa-.
Otro grupo de seis personas hablan sin ton ni son. Una mujer decía:
- La abuela de Matías Prats era prima de mi abuela. Y tenían un dineral. Eran los más ricos del pueblo-.
La otra le respondía:
- Rebeca cobró la paga extra y se ha ido unos días a Londres.
- No sé para qué, con lo mal que se come fuera de España. -Le respondía el marido-.
La señora de la gorra de Zumosol preguntó como estaba Cristina. "No está muy morena", le respondieron. El abuelo que no decía nada al fin habló y dijo:
- El hielo daña la garganta. No se puede beber frío.
- ¿Qué vamos a comer?-. Añadió alguien.
En un momento pensé que me encontraba en una reunión del frenopático. Llegó un niño que pedía un polo de limón a su padre. El padre le dijo:
- Ahora te compro una bolsa de patatas onduladas-.
Tuve que desviar la antena hacia otro lugar para no volverme majara del todo. Absolutamente cierto.
8 comentarios
Mundana -
Besos mil eme.
leumas -
Si escucharas las q tengo q oir cuando voy al médico, dd todas las mujeres pugnas por ser las q estan mas malas y con mas dolores y toman mas "medecinas".....
Un placer leerte de nuevo.
chau
Pineda -
Un saludín
eme -
Pineda -
Un saludín
CHIPI -
Me gusta su forma. Un besin
keizy -
Un besito
PD: Gracias por tu coment :)
Wendeling -
Gracias.
Besos de una maia.